De cómo le robaron el sombrero al Sol
I
Para alcanzar el Sol se fue el perro; él tenía montura (caballería).
Cuando iba a llegar donde está el Sol su yegua no pudo dar un paso
más, allá lejos en el centro de la Tierra, y se murió. Como su comida se
había terminado, el perro comió su caballería. Por eso es perro.
–¿Por qué no probar? –dijo el zamuro, y se fue lejos.
El zamuro llevaba mucha comida; comió cuando llegó donde se
mete el sol, allá arriiiiba… Partió de nuevo, lejos, lejos, lejos. Cuando
el sol se metió, se acabó su comida.
–¿Qué es lo que voy a comer ahora? –dijo. Mató su montura (caballería) y la comió. No regresó. No volvió más. Se quedó zamuro.
Ahora partió el gavilán. Se fue, se fue lejos. Llevaba mucha comida. Fue lejos y se acabó su comida; se estaba muriendo de hambre.
«¿Ahora qué es lo que puedo hacer?», pensó. Mató su montura (caballería) y la comió. Es por eso por lo que fue gavilán; él escogió serlo.
Después se fue [el] rey de los zamuros.
–Yo voy a alcanzarlo, voy a buscar tu sombrero hasta allí –dijo al
Sol.
Se fue. Su comida se terminó; había comido todo. Ya estaba lejos,
muy lejos de la tierra, y no encontró nada de lo que le era familiar.
Comió su montura (caballería), no alcanzó al Sol. Regresó; se quedó
rey de los zamuros.
Mejor que yo vaya a buscarlo, dijo ahora el alcaraván. El alcaraván
llegó hasta donde se encuentra el Sol. El sombrero del Sol era muy
grande; alcaraván lo cogió.
–¡Ve cómo lo hice! –dijo.
Antes que el alcaraván buscara el sombrero del Sol, la tierra era
oscurísima.
I I
Sol estaba dando una fiesta; Maleiwa mandó a buscar al alcaraván.
El alcaraván llegó y tocó tambor.
–No vas a dormir –le dijo el dueño de la fiesta.
No durmió, continuó tocando y cuando terminó de tocar, cantó.
Él es así: por donde va, nunca se para, siempre sigue, no sabe dormir.
Más tarde el Sol se durmió. El alcaraván robó su sombrero mientras estaba durmiendo, y se lo llevó; se fue muy lejos, muy lejos. Sol
se despertó; tenía mucho sueño por la borrachera; se fue detrás de él,
persiguió su huella, caminó lejos y lo alcanzó.
–¿Para dónde vas?, ¿dónde está mi sombrero que llevaste? –le
dijo.
El alcaraván estaba corriendo delante de él, llevando el sombrero
de Sol sobre su cabeza. Sol corría detrás de él; lo agarró por la pata; se
la dobló y la torció cuando alcanzó el sombrero. Es por eso por lo que
el alcaraván tiene la pata torcida.
–Ahora sí me embromaste; ¿era eso lo que querías hacer conmigo?
No robé tu sombrero, lo llevé porque estaba rascado –dijo el alcaraván–. Era por eso no más. ¿Era para hacerme esto por lo que me hiciste tomar? –dijo el alcaraván llorando de dolor por su pata.
(De Armellada y Bentivenga)

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